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martes, 11 de noviembre de 2008

La Historia de los Corazones de los Heroes de la Concepcion

El Coronel Estanislao del Canto, Comandante de la División a la cual pertenecía el "Chacabuco", llegó a La Concepción sólo dos horas después de haber finalizado el combate. Su relato es el siguiente: "El aspecto que presentaba el cuartel era lúgubre y conmovedor, porque sólo quedaban montones de cadáveres de ambos combatientes y el hacinamiento humeante aún de los escombros del cuartel que había sucumbido por el fuego". A su vez, el Coronel Del Canto ordenó que, como el cuartel estaba colindante con la Iglesia, se hiciese dentro de ella una fosa conveniente para enterrar a los oficiales y a la tropa que cupiese, y en seguida que se prendiese fuego a la Iglesia para que los escombros de ella salvaguardasen la profanación de cadáveres. También le anunció al Comandante del "Chacabuco", Marcial Pinto Agüero, que se había ordenado sacar los corazones de los cuatro oficiales y ponerlos en un frasco con alcohol para traer un recuerdo de esos héroes.

Los corazones eran de los cuatro oficiales de la 4ª Compañía del Batallón "Chacabuco": el Capitán Ignacio Carrera Pinto y los Subtenientes Julio Montt Salamanca, Arturo Pérez Canto y Luis Cruz Martínez, quienes habían encontrado gloriosa muerte junto a 73 suboficiales y soldados. Los corazones de los héroes llegaron a Santiago y se depositaron en una capilla especial de la Gratitud Nacional hasta 1901. Años más tarde fueron llevados al Museo Militar. Posteriormente, y por expresa petición de "Los Veteranos de la Guerra del 79", el Presidente de la República Ramón Barros Luco, por orden ministerial del 19 de junio de 1911 u con la anuencia del Arzobispo de Santiago, Monseñor Juan Ignacio González Eyzaguirre, dispuso el traslado de los corazones a la catedral de Santiago, el 10 de julio de ese mismo año. En la fecha indicada y en presencia de los Estandartes del Ejército, Veteranos del 79, escuelas públicas, centros sociales y obreros, los corazones fueron trasladados a la Catedral Metropolitana y depositados, con profunda emoción y veneración, en una Cripta de mármol especialmente erigida para la ocasión.

Esa Cripta lleva la siguiente inscripción: "Aquí, en el primer templo de Chile y a la vista del Dios de los Ejércitos, para perpetuo ejemplo de patriotismo se guardan los corazones de Ignacio Carrera Pinto, Julio Montt Salamanca, Arturo Pérez Canto y Luis Cruz Martínez".